Se deberían consumir
verduras y hortalizas de temporada a diario como zanahorias, remolacha, pimientos, calabaza, lombarda, crucíferas por los carotenos y flavonoides que contienen.
Los cereales siempre ecológicos e integrales y a poder ser los que no estén mutados, como el arroz integral, quinoa, amaranto, mijo o trigo sarraceno. También la avena o centeno.
Las lentejas o azukis (bloquean los receptores de estrógenos previniendo el crecimiento de células tumorales).
El pescado de calidad, con dos o tres veces a la semana es suficiente, y siempre de mar no piscifactoría.
El pollo o pavo, siempre ecológico, una vez a la semana.
Los aceites siempre prensados en frío, no refinados.
Está más que demostrado que los alimentos anticancerígenos por excelencia son los
vegetales. Esto es así gracias a la sustancias fotoquímicas que contiene como:
Las cumarinas, presentes en el
perejil, regaliz o cítricos, por su poder fluidificar de la sangre previniendo la aparición de coágulos.
Las crucíferas como el
brécol, rábanos, repollo, nabos, contienen idoles e isotiocianatos que tienen capacidad para eliminar y expulsar los carcinógenos y expulsarlos de cuerpo. También evitan el exceso de estrógenos (responsables de algunos cáncer de mama). Sobre todo un compuesto que se encuentra en el brécol, el sulforafano. También en el rábano chino actúa sobre las células cancerígenas, que ayudan a evitar el cáncer de mama o a neutralizar la aparición de los estrógenos que aceleran el crecimiento de los tumores.
El ácido elágico de las
uvas, cerezas o fresas evitan que se formen células cancerígenas.
Los fitatos de los
cereales.
La pectina, fibra solube de las
manzanas o pomelos, evitan la la agrupación de células cancerosas.
La cantaxantina presente en los
champiñones, el licopeno de los
tomates o la luteína de las
espinacas y la berza también son anticancerígenos.
Los carotenoides, betacarotenos, como las
zanahorias.
La quercitina, un bioflavonoide y antioxidante, con propiedades antivíricas, que se encuentra en la
cebolla roja y blanca y la escaloña.
El ácido alfa linoléico que se encuentra en las semillas de lino o el pescado azul, como el
salmón o la caballa, es un gran antiinflamatorio.
Los fenoles del
ajo, la soja o el té verde o los cítricos son antioxidantes que contribuyen a evitar la agresión los radicales libres a las células sanas. También neutralizan las nitrosaminas.
Los alimentos fermentados, como el
chucrut, detoxifican y disminuyen los niveles de carcinógenos. También el
yogur, gracias a los lactobacillus acidophilus.
También tienen poder anticancerígeno las especias como la cúrcuma, principal ingrediente del
curry, ya que estimula la formación de glutatión (potentísimo antioxidante capaz de neutralizar el efecto de los radicales libres), detoxifica el hígado. La capsaicina, sustancia que le da el sabor picante a la
guindilla, es un gran antiinflamatorio
No tomar ácidos (como el vinagre o tomate)
con almidones (patatas, pan, arroz o pasta). El ácido del vinagre anula el efecto de la enzima ptialina, que es la responsable de digerir los hidratos de carbono en la boca.